Antes de comenzar a comentar este fantástico clásico, os voy a hablar sobre la autora del libro.
La autora se llama Jane Austen nació la noche del 16 de diciembre de 1775 en la rectoría de Steventon, Hampshire (Hants.), en el sur de Inglaterra. Jane Austen venía de una familia de escritores aficionados. Lefroy siempre ha sido considerado el amor frustrado de la escritora. La pareja se conoció durante una visita de la escritora a sus tíos en Hampshire, al sur de Inglaterra, y rápidamente se quedaron prendados el uno del otro. Bailaron, hablaron hasta altas horas de la noche y coquetearon, pero en menos de un año la historia siguió caminos separados, muy probablemente por la situación económica de ambos.Lefroy y su mujer tuvieron siete hijos, cuatro chicos y tres chicas, la mayor de las cuales recibió el nombre de Jane. La británica, por su parte, nunca se casó ni tampoco le volvió a ver, aunque los críticos aseguran que este romance juvenil le sirvió de inspiración en Orgullo y Prejuicio .

En cuanto a la literatura , orgullo y prejuicio: La señora Bennet ha criado a sus cinco hijas con el único deseo de encontrar marido. La llegada al vecindario de Charles Bingley, un joven rico y soltero, con algunas amistades despierta el interés de las hermanas Bennet y de las familias vecinas, que verán una excelente oportunidad para cumplir su propósito. Elizabeth, una de las hijas de los Bennet, empezará una singular relación con Darcy, uno de los amigos de Bingley, que desencadenará esta historia de orgullo y prejuicios entre los dos hasta llegar a conocer el verdadero amor.
Reseña:
La singular relación que se da entre Lizzy y Darcy es sin duda el mayor atractivo de la obra, ya que el lector/ra se ve atraído durante todo el relato por ésta, que pasa por fases muy dispares hasta llegar por fin a la aceptación del amor por parte de los dos. A pesar de que muchos consideran romántica la historia que nos plantea Austen, la autora parece alejarse del prototipo de narración amorosa.Los protagonistas tropiezan y cometen errores. Es más bien una visión realista de lo que puede llegar a ser un romance entre dos personas, donde quizá las cosas no lleguen a salir siempre como deseamos.
Jane Austen utiliza como recurso indispensable la ironía; la caracterización de sus personajes y de la época en general está plagada comentarios de la escritora, que acostumbra a ridiculizar los aspectos frívolos de la sociedad en la que vive en ese momento. El patetismo de muchos de sus personajes da el toque cómico a la obra, hecho que contrarresta el tono más formal que se da al relato de los romances. Un ejemplo claro lo vemos en los padres de la protagonista: la señora Bennet, una «mujer de escasa inteligencia, pocos conocimientos y bajo humor «; y el señor Bennet, una extraña mezcla de «vivo ingenio, humor sarcástico, reserva y extravagancia». La particular relación de dos personajes tan diferentes origina divertidas situaciones familiares que amenizan la lectura y hacen que la obra sea algo más que una simple historia de entresijos amorosos.
Centra su obra en un mundo limitado, el que ella conocía, ha sido criticado, pero esto unido a la precisión de Austen al describir nos permite percibir casi a la perfección el entorno de sus personajes, e incluso también a los mismos, que aparecen sujetos a un retrato que nos hace conocerlos con exactitud.
Por otra parte, el personaje de Elizabeth es bastante inverosímil para el contexto que se nos describe. Lejos de parecerse al resto de mujeres de la obra, que se muestran superficiales, ignorantes e incluso pueriles, Lizzy es inteligente, racional a la vez que algo romántica, pero también inconformista. Su visión de la vida se puede considerar muy moderna, reflejo del pensamiento de Austen que, al igual que ella, vivió un romance que no cuajó por problemas económicos y no estuvo dispuesta a casarse con un hombre del que no estaba enamorada. Sin embargo, para Elizabeth las cosas acaban mucho mejor que para la autora, que no vio buen fin a su vida amorosa.
En conclusión, Austen nos proporciona una obra entretenida e interesante en todos sus aspectos, y dotada de una modernidad y de un toque de feminismo inusuales en la Inglaterra de la autora.